UN ORGULLO VARELENSE La historia jamás contada de una mujer que desafió al terror Ramona Melba Campodónico fue secuestrada y torturada durante la dictadura militar por pedir mejoras en el ex hospital Bocuzzi. En las oscuras noches de celda clandestina quebraba la amargura con la solidaridad. Se quitaba las esposas sin que sus guardianes se dieran cuenta y prestaba servicios de primeros auxilios sobre todo a embarazadas poniendo en riesgo su propia vida. La comuna de Varela rescató su memoria del ostracismo y la homenajeó en el Día de la Mujer. Si buscamos una mujer luchadora, tenemos que contar la historia de Ramona, una varelense nacida en Santa Fé hace 77 años, profesional de enfermería, quien la semana pasada fue homenajeada en el marco del Día Internacional de la Mujer. Muchos no conocen su historia dentro del sindicato de trabajadores municipales de Varela, y mucho menos, sus reclamos por un mejor Hospital Bocuzzi, que la llevó a figurar en la lista negra de la dictadura y por la cual en 1976 permaneció secuestrada en varios centros clandestinos de detención.
La historia de Ramona es un resumen bien nuestro. De pie sobre su experiencia, con las arrugas que el tiempo le va grabando en el rostro, su modo son lecciones de vida. La lección de una mujer de pueblo, callada y paciente, de luto y amor, que en medio de la oscuridad más humillante que pueda vivir una persona, encontró la luz sembrando solidaridad.
Hoy por primera vez, esta vecina del barrio San Rafael, les cuenta a los varelenses sus traumáticos recuerdos, en donde las torturas y vejaciones a la dignidad humana, 30 años después, la siguen atormentando. Sus declaraciones en el Juicio por la Verdad del 2004 demostraron los métodos que utilizaban los represores para detener a trabajadores en Florencio Varela. Dolor, sufrimiento y solidaridad desde el cautiverio.
Allá por el 70 Ramona y su esposo se mudaron a Varela, ambos con el sueño de poder criar a su hijo en un lugar tranquilo. Pero esos años de tranquilidad no fueron muchos, ni felices para la familia, ya que ni bien, Campodónico se incorporó en el Hospital Bocuzzi, y aunque “habían muchos problemas”, su primer encontronazo con los directivos del hospital fue cuando le negaron su sueldo y le dijeron que tenía que trabajar 3 meses para cobrar. Desde ese momento, todos conocieron a Melba que defendió su derecho pero fue tildada de comunista. “Allí comenzó mi infierno, que derivó en 1976 en mi detención”, dijo Campodónico.
EL INFIERNO EN PRIMERA PERSONA
Desde 1973 por Florencio Varela, ya se notaban los nubarrones de la injusticia y la persecución por ideales, y Ramona sabe mucho de eso, porque sus reclamos calaban hondo en los dirigentes de aquellos tiempos, quienes tildaban sus pedidos como comunista, pero asegura que “lo único que me empujaba para ser delegada era la injusticia”.
El 76 encontró a la señora Campodónico desempeñándose en el centro de salud de Villa Aurora, sin participación gremial. Dicho puesto lo desempeñó hasta que el 5 abril de 1976, la policía de la comisaria 1ª de la Varela se apersonó en su casa, fue detenida y desde ahí inició su derrotero de meses de cautiverio.
Según rezan las fojas del Juicio por la Verdad, Ramona Melba Campodónico fue secuestrada el 5 de abril de 1976 y fue dejada en libertad entre noviembre y diciembre del mismo año. En esos largos meses permaneció en 5 centros de detención distintos, entre ellos: Comisaria 1ª Varela, el Regimiento 7, el de 19 y 50, el de 1 y 60, en la Comisaría de la Mujer de La Plata.
En el Regimiento 7 de La Plata: Me llevaron esposada y tapada en un auto cuenta y explica que en La Plata: me esposaron a una cama, de pies y manos. Me torturaron poniéndome un perro policía encima de mi cuerpo y que no me daban de comer cuenta la vecina de 77 años.
El relato de Ramona es muy fuerte y hasta la hace llorar muy a menudo, cuando recuerda aquellos momentos: “no teníamos que comer, y a veces los soldados nos traían un poquito de comida a escondidas” rememora y remarca que “Yo no entendía que había hecho para que actuaran así”.
CONTENCIÓN EN CAUTIVERIO
En esos meses Ramona nunca dejó de tener fe en el catolicismo, su religión y en su ser de servicio como enfermera. Por ello, varias noche forzó sus manos y muñecas para zafar de las esposa, aun poniendo en riesgo su propia vida, y brindar una palabra de aliento. Sus manos chicas, le permitían que no existiera esposa para poder sostener.
“Me sacaba las esposas. Hablaba con las chicas que habían sido torturadas. Les hacía masajes” cuenta. Dentro de esos recuerdos, que aun hoy tiene presente Ramona, se encuentra el de una chica embarazada, de más o menos ocho meses, que “yo la sentía que lloraba y se quejaba, entonces una noche me acerque y le daba la comida que conseguía. La ayude hasta que un día me dijo que la habían torturado. Y al día siguiente no la vi más. Esa es una imagen que nunca la voy a olvidar” sentencia entre lágrimas Campodónico.
JUICIO POR LA VERDAD AQUELLOS RECUERDOS
El 1ª de septiembre de 2004, Ramona declaró como testigo en el Juicio por la Verdad. Ese momento, para Campodónico fue un golpe a sus recuerdos, porque a medida de que el Juez hablaba ella retrocedía a aquellas húmedas, lúgubres y oscuras paredes de la sala de detención.
En La Plata, la vecina de Florencio Varela, recién tomó conocimiento de lo que había sido su calvario, y que ésta había durado más de lo que recordaba, ya que su mente había recurrido a ocultar tantos dolorosos recuerdos. Y asegura que “todo lo que volví a recordar me hizo mucho daño, yo lo había bloqueado, y lo único que tenía en mi cabeza era a “Tete” (una joven con la que hablaba en cautiverio ) y esa chica embarazada, que lloraba tanto y a la que yo le decía que se quedara tranquila , que rezara” cuenta.
Aunque ya han pasado varios años de que declaró en los tribunales de La Plata, Ramona Melba Campodónico aclara que su paso como testigo, la marcó nuevamente a fuego, y que esos dolorosos recuerdos están frescos en su mente y acompañados del temor a volver a ser victima de un secuestro porque manifiesta que “Yo sigo viendo sospechosos autos que pasan cerca de mi casa, y eso me atormenta por mi familia”.
Por otro lado, la vecina comenta que sabe que va a volver a ser citada por el tribunal platense a declarar: “ellos saben que yo se mucho para resolver lo que pasaba en los lugares donde estuve detenida” sentencia esta vecina de 77 años, que aunque temerosa no baja los brazos pidiendo justicia por los torturados y desaparecidos de Florencio Varela y del resto del país.
UN RECONOCIMIENTO QUE NO ESPERABA
“Para mi fue una alegría por que no me lo esperaba porque pienso que hay muchas mas personas que tienen más derecho que yo” con esas humildes palabras Ramona Melba Campodónico recibía el reconocimiento en la celebración realizada por la comuna de Florencio Varela, en el día Internacional de la Mujer.
Esa humildad que refleja su voz tenue y pausada concuerdan con su vida, la de una mujer que por sin darse cuenta y por reclamar lo que veía mal, se vio sindicada como integrante de una organización de ideología comunista.
CORTITAS AL PIE
La familia Campodónico, no bajó los brazos para encobrar a Ramona, aseguran que “el único que los escuchó fue el Monseñor Jorge Novak”.
“Nos hicieron piquetes de fusilamiento”, en el centro de detención de calle 1 y 60 de La Plata, los detenidos eran torturados tanto que “pedían morir antes de seguir ahí adentro” cuenta Campodónico.
Melba Campodónico fue liberada entre noviembre y diciembre de 1976, hasta el regreso a la democracia que fue reincorporada en el Hospital Bocuzzi, no había podido volver a trabajar. Tiempo después fue jubilada en el nosocomio varelense.
“Ellos sabían que yo hablaba con otras detenidas y que las contenía”, según Ramona uno de los Jefes en el Regimiento 7, le aseguró que siempre la estuvieron vigilando pero nunca la lastimaron.
SurMedios S.A. - Todos los derechos reservados - info@infosurdiario.com.ar
J.M. Estrada Y Ruta 36 (1888) Florencio Varela - Tel/fax: (011) 4237-4048 y rot Para su mejor visualización se recomienda una resolución mínima de 1024 x 768 pixeles
Ramona Campodónico, una mujer luchadora. Ramona junto a su familia y al secretario de DDHH